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Campesinos restituidos exportarán plátano
Paquemás –una de las veredas donde más hubo despojo de tierras en el Urabá antioqueño– es hoy territorio de paz. Durante casi 50 años sus habitantes no conocieron más que la guerra. Primero, entre el Epl y las Farc. Luego, los ‘paras’.
El conflicto sacó de sus tierras, a sus 30 años de edad, al campesino Daniel Emilio Polo. Pero a los 51, ya con canas, regresó con un único propósito: sembrar plátano hasta sus últimos días para ayudar a pagar los estudios de sus 14 nietos y dos bisnietos. Más de 20 años esperó para volver a su parcela en esta vereda de Turbo, de donde lo desplazaron con su esposa y cinco niños, el mismo día que asesinaron a seis personas frente a él.
Ahora, Daniel está parado en el mismo predio de 12 hectáreas, con botas de caucho, sombrero, poncho y un machete al cinto, listo para caminar por sus plataneras y ver si dieron frutos y trazando un futuro: sembrar cuatro hectáreas de plátano y exportarlos a Estados Unidos y Canadá.
La orden que tenían los ‘paras’, al mando de Éver Veloza, era despojarlos de las tierras ‘a sangre y fuego’. “Vende usted o vende la viuda”, les dijeron a Daniel y a sus vecinos. La noche del destierro, los ‘paras’ pintaron panfletos en las fachadas de las casas y golpearon las puertas con sus fusiles, como una forma de advertirles que les quedaba un día para desocupar sus fincas.

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